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miércoles, 29 de septiembre de 2010

EN BUSCA DE LOS SENTIDOS

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Sigo con mi interés en conocer cada día más lo que representa para mí el arte abstracto. Voy a empezar desde mis principios para explicar que bajo ningún modo repudio lo concreto y menos cuando de ellos se ve su la forma de interpretar los temas que se plantean, la maestría de los grandes artistas de expresionismo y hoy también, del realismo más rotundo. Quiero mencionar ya que este es mi deseo como respeto, a todos aquellos que hicieron gala de tal destreza, que a través de sus obras, siempre hay un alto grado de humanidad que nos trasmiten para involucrarnos en ese ambiente, en su ambiente, esas sensación que ellos aprecian y que de una forma racional muestran en sus obras cada detalle del momento, de su momento. Ver una obra de Joaquín Sorolla, Cecilio Pla, Pinazo, Ramón Casas, Santasusana o Paco Ribera y muchos más. Sin olvidar y pongo muestras de ello a Torrens Lladó y el genial Antonio López, este último y según mi concepto, un maestro en la interpretación de lo real sin la menor comunicación a través de sus obras, pues solo representa lo que está, así, sin más, pero de una forma genial. En ninguna de sus obras vislumbro nada que lo aparte de lo evidente, que me comunique algo como sus antecesores de los siglos de oro o más cercano, del siglo pasado que dejaron patente una forma de vida, sin ellos sin su forma de trabajar, sin su genial manera de componer, nada de esas épocas conoceríamos y la historia quedaría visualmente coja o peor, ciega.



Yo no pretendo representar nada de lo que ocurre en mi entorno, no deseo expresar nada de lo que es real, de lo que es materia, eso se lo dejo para las cámaras fotográficas y más ahora que yo no se utilizan los medios químicos para su ejecución con un resultado final aceptable. Yo como otros muchos que me precedieron, los verdaderos revolucionarios del arte, los que quisieron encontrar otros caminos para expresar cuanto en ello o en una absurda sociedad acontecía, rompieron con todos los cánones, se apartaron de lo academicista y buscaron a través de los colores, las formas, una nueva manera de expresar todo lo que en ellos tenían dentro de sí mismos, todo lo que para nosotros adquiere sentido. Por fin unos cuantos artistas, dejaron a un lado lo formal para entrar dentro de lo informal y así dar a conocer unas nuevas formas de expresión por encima de la palabra sólo a través de los sentidos.
Unos, hoy lo entendemos, en aquella época, fue un sacrilegio, pero su afán innovador, ajenos al sacrificio, lucharon por algo que hoy nos abre las puertas de otra verdad en el arte, no de la artesanía o peor, del oficio. Un conocido pintor, no artista cuando con mi mayor interés cargado de ilusión me acerque para felicitarle por su obra, realista por supuesto, y me espetó con dureza y grosera expresión lo que para él era el hecho de pintar, simplemente su trabajo. Me di cuenta de la distancia que había entre el realismo y mi forma de ver el arte, del oficio contra la verdad. Para el un trabajo, y es cierto, es su oficio y para mí eso no es arte, ya que el ingenio y el deseo de comunicarse con el mundo estaba totalmente ausente, nada de su obra contiene nada en particular. Eso me llevo a ir analizando cada una de las obras de tantos pintores, grandes nombres del impresionismo, del realismo y como no, del hiperrealismo y llegue a la conclusión de que su gran labor, era la prueba palpable de un intenso entrenamiento para que cada dí lo real este incrustado través de sus manos, en un lienzo.

Ese hacer, lo aparqué un buen día, algo me llamo y me dio la oportunidad de ver y entender que se puede pintar un sentir sin necesidad de utilizar elementos evidentes. Volví la mirada hacia atrás, al principio de mi vida dentro del mundo del arte y dándome cuenta que nada de lo hecho tenía el menor sentido para mi, nada de lo hecho entendían mas allá de lo visible, que nada de mí, de lo que yo quería expresar, se vislumbraba en ninguna de mis obras. Cogí un lienzo en blanco y trace con el carboncillo la primera raya de una idea, de un significado, de una verdad que está dentro de mí y pinté, pinte lo que siento dentro de mí, a través de los colores, las formas y los volúmenes expreso todo lo que hay en mí en un momento determinado, ese es mi diálogo, pinto ese segundo de mi vida o de la vida que siento en mi entorno y tal vez parte de mi pasado.

Quiero pintar el vacio para llenarlo de esperanza y en ello estoy ahora sin dejar que pierda su estado y así se llene con la esperanza.