Seguidores

viernes, 12 de marzo de 2010

LAS CACERÍAS Y LAS CALESAS.

Ayer fue un día de lo más normal, sin el menor problema, salvo pequeñas incidencias con las que se pretende coaccionarme y sin otro particular. Sobre este tema, pura impresión mía ya lo trataré con más calma. Tal vez sea producto de mi grotesca imaginación, pues aunque no lo quiera reconocer soy bastante primitivo, vamos, como todos o casi todos. Hay muchos que lo ocultan como los “abajo firmantes”, No quiero caer otra vez en la crítica de los que maman de la teta del arte en cualquiera de sus manifestaciones como el cine o el teatro.

Sigo con mi tema de las manchas, que harto me tienen los psicólogos con ciertas influencias de Rorschach y su invento de dichas manchas que nada tienen que ver con las mías, para realizar los test a esos pobres esquizofrénicosy conocer su grado de locura. Lo que yo hago son simplemente dibujos ilógicos que no representan nada concreto. Son una manifestación de mi propia y sórdida locura donde dentro del caos que tengo en mi, lo muestro, mejor dicho me lo muestro a través de esas imágenes.

Sé que a una gran mayoría no les gusta y se escudan en el muro de, estas cosa yo no las entiendo, por dentro dicen mi “crio lo hace igual o mejor”, ¿qué coño nos quiere vender este pícaro como arte?, cuando el arte, el de verdad es la belleza de ese paisaje donde un ciervo es acosado por crueles y malísimos perros de raza Pointer y el que pinto semejante obra de “arte” no tiene ni idea de cuáles son los que componen una jauría.

Otra de mis obras preferidas para ponerlas a parir, son las de época, esas de los carruajes y las sombrillas realizadas con diestra mano que representan el siglo diecinueve en el siglo veintiuno. Esas, ricamente enmarcadas cargadas de dorados donde le susodicho marco es más caro que la propia obra, dan una muy buena nota en noble pared de el amante de tan noble arte. De la obra, lo que más luce, ya se sabe, el marco, luego su contenido, tres o cuatro carruajes de color negro, señores con su levita y sombrero de copa y bellas y nobles damas cubriéndose del malvado sol con una linda sombrilla en un día nublado. Personalmente y en muchas ocasiones para no ofender al poseedor de tal maravilla, he tenido que alabar el buen gusto que tiene al haber adquirido semejante marco, perdón, obra, que intenta ser del más puro impresionismo, pero realizado en plan troquel, ya que se repite la misma un montón de veces y te las venden como ejemplar único.

El arte, el buen arte, sea abstracto, surrealista, o del más puro realismo, no es caro, solo hay que saber comprarlo, y su lugar no es la galería que exprime al artista y sólo le deja las migajas para sobrevivir, lo gordo, pasa a engrosar las arcas del galerista. Hay que ir directamente al estudio del artista y si no es de la misma ciudad, hoy a través de las páginas Web, son fáciles de localizar, ver su obra, conocer los precios y realizar la compra con una notable diferencia de precio con relación a la galería, pues las cargas del porcentaje que se embolsan no consta en el estudio del creador de la obra, como tampoco, ese sobre blanco que el muy tuno critico se mete con disimulo en su bolsillo cada vez que se inaugura una exposición. Tampoco hay que ir a esos sitio donde se vende la obra a granel, lugares que anuncian por radio a todo meter, donde hay cientos de obras baratas con esplendidos marcos y ya me dirán ustedes que es lo que abrà cobrado el pintor, pues se lo voy a decir. Estos truhanes de la venta masiva, donde incluso te enmarcan en veinticuatro horas cuadro o espejo, no compran una obra la artista de los celebres cuadros de caza o de calesas, se los compran a un precio irrisorio en lotes de varios cuadros por el valor de medio. Así operan, y yo con mi sinceridad, pues si este escrito cae en manos de ellos, cosa que me la poso por los webs, aconsejo que vale más una litografía que una de esas grotescas basuras que esos desalmados nos ponen delante por unos pocos euros a costa de la mala vida de alguien que pretende sobrevivir con tan noble oficio. Lo dicho, el que quiera leche que vaya a la vaca y el que quiera arte la artista, los demás son mercaderes carentes ya no de escrúpulos, sino que además de el menor conocimiento de arte, así les va desde hace ya muchos años y espero que así les siga hasta que vuelvan los verdaderos profesionales y no los siervos de la corte del dinero fácil.


Ahora expongo como es normal en mi, una nueva serie de los resultados de mi incomprendida demencia, si os gustan me haréis feliz, y si no, pues ya lo sabéis, como siempre me aguantaré.

1 comentario:

  1. Creo que con tus elucubraciones, mejor o peor redactadas, has dado en el clavo. El mundo del arte se ha convertido en una casa de putas, desvirtuando todo el valor que en si tiene para muchos de nosotros y convirtiendolo en un negocio inmundo, apartado de toda la belleza que conlleva.Desgraciadamente, de momento no puedo darte mi nombre,sin duda me perjudicaria-

    ResponderEliminar